“Region of Interest” y teorías conspiranoicas

conspiracy_alertRecientemente WikiLeaks desvelaba una presunta red de espionaje que utiliza las cámaras situadas en diferentes lugares públicos de las principales ciudades. Dejando a un lado cualquier reflexión conspiranoica, a nivel de tecnología el video sigue teniendo un gran potencial… y grandes limitaciones (de momento).

Si hay algo que sigue limitando la expansión del video a nivel comercial es el ancho de banda. Es sencillo y barato instalar una cámara de video de alta resolución y de última generación en cualquier comercio, pero su uso seguirá estando limitado por el ancho de banda contratado, y siendo realista y por mucho bombo que se le esté dando a la fibra, sigue siendo bastante complicado conseguir una velocidad de subida razonable a un precio asequible.

Hace no mucho he tenido la posibilidad de ponerme un poco al día en temas de video. A día de hoy existe una amplia gama de soluciones Hardware que soportan grabación de video en remoto ó NVR, que intentan optimizar al máximo el ancho de banda. Una transmisión en HD requiere un canal bidireccional mínimo de 4 Mbps para mantener una conversación fluida, existiendo prototipos de compresión que reducen el ancho de banda necesario hasta 2 Mbps (tanto de subida como de bajada).

Hay varias aplicaciones para esta tecnología, como detección y gestión de emergencias, perímetros de seguridad o ciudades inteligentes (las famosas “Smart Cities”). De entre todas las aplicaciones, una de las más desarrolladas es la Intelligence Video Surveillance ó IVR. Este tipo de aplicaciones permite detectar eventos concretos como movimientos o personas en grabaciones de video.

Obviando las teorías conspiranoicas que a todos se nos vienen a la cabeza al oír hablar de estas tecnologías, una aplicación más mundana pasa por el reconocimiento de matrículas en autopistas o centros de ciudades. Y aquí es donde entra un nuevo concepto que desconocía: Region of Interest. De todo el video recibido, a estas aplicaciones sólo les interesa la identificación de la matrícula, de modo que se han desarrollado tecnologías que detectan la zona de la imagen que es interesante (en este caso la matrícula) y son capaces de transmitir en alta resolución estas partes, y en baja resolución el resto del video, ahorrando así un ancho de banda considerable.