Pensamiento Lateral ó Critical Thinking

¿Cómo vaciarías antes una bañera llena de agua: con un cubo, con una vaso o con una cuchara?

Esta pregunta me llegó hace poco por correo electrónico en una de las infinitas cadenas de mails que me siguen llegando desde hace años (sí, yo pertenezco a la generación del email). La pregunta es parte de una broma bastante simple, pero el transfondo es bastante interesante y sirve para hablar sobre una corriente de pensamiento de la que se oye muy de vez en cuando: el Pensamiento Lateral.

Este término suele utilizarse cuando se utilizan técnicas no convencionales para solucionar problemas de forma creativa (por ejemplo, cuestionándose las variable “marco” del problema a resolver). La parte interesante es que a veces se obtienen soluciones muy sencillas a las que no se habría podido llegar mediante el pensamiento lógico, y ésto, a la velocidad a la que se mueve Internet hoy en día, es un recurso bastante valioso.

Hace poco tuve la suerte de asistir a un workshop de Stephen Andersson y Russ Unger sobre este tema en la que trataban de identificar los hábitos adquiridos por la gente que tiene este perfil de “thinker”. En resumen:

  1. Búsqueda de enunciados alternativos para formular el problema. Quizá no haya que pensar en cómo mejorar una funcionalidad o servicio sino en cómo mejorar la experiencia del usuario al utilizar ese servicio.
  2. Análisis y exploración de múltiples perspectivas. Por ejemplo, preguntarse si un niño de 5 años puede entender una propuesta o si es posible que mis padres puedan utilizar esta solución si que tengan que llamarme como soporte.
  3. Gestión optimizada de la información relacionada con el proyecto. Esto lleva asociado una tendencia cada vez más extendida en las empresas en las que prevalecen los usuarios multi-perfil frente a los silos de áreas independientes tradicionales (researches, ia, interaction designers, visual designers, ux…)
  4. Establecer limitaciones que ayuden a centrarse en lo esencial.
  5. Cuestionarse lo que todo el mundo ha dado por asumido. (Y sí…, los 5 por qué…)
  6. Cuidar los detalles hasta el extremo.

La presentación es bastante autodescriptiva y requiere revisarla con algo de tiempo porque es larga, pero merece la pena. Y la respuesta correcta a la pregunta inicial de cómo vaciar la bañera: quitando el tapón.