Office Hours con Paul Graham

Paul Graham es una de las personas más relevantes del mundillo de las start-ups americanas. Es fundador de Y Combinator, una de las más famosas “aceleradoras de start-ups” norteamericanas. Las aceleradoras de start-ups son incubadoras que invierten en start-ups en los muy primeros pasos de su existencia, ayudándolas no sólo económicamente sino también a enfocar su producto para que tenga la mayor difusión y el mayor éxito posible.

La forma de funcionar de estas aceleradoras es bastante transparente: antes del verano suelen realizar una primera selección de empresas para participar en su Campamento de Verano (Summer Camp), para invertir y tener continuidad en las más prometedoras. Evidentemente, sólo participar en ese filtrado inicial es complicado en sí mismo, pero es algo por lo que cualquier emprendedor lucharía hasta la extenuación. Las start-ups elegidas tienen a lo largo de la colaboración con Y Combinator unas horas con Paul Graham (entre otros) que se conocen como Office Hours en las exponen sus estrategias a unos “advisors” o consejeros, quienes las cuestionan, trabajan, pulen y re-enfocan. Entre estos “advisors” se encuentra Paul Graham.

Hasta ahora sólo había óido hablar de él (y leído bastante sobre su persona), pero el pasado TechCrunch Disrupt que se celebró en Nueva York tuve la suerte de verle en acción. Y tengo que decir que me sorprendió mucho y para bien. Si tuviera que resumirlo, diría que sus preguntas reflejan sus años de experiencia en el buen sentido de la palabra.

El siguiente video recoge las Office Hours que dedicó en público a un número reducido de start-ups que acudieron al TechCrunch Disrupt. Un video más que recomendable para cualquier emprendedor digital:

Un último comentario: estuve presente en el sorteo de selección de start-ups para participar en las Office Hours, y hubo como 4 ó 5 empresas seleccionadas que no se presentaron y perdieron lo que desde mi punto de vista fue una ocasión de oro (también en todos los sentidos) para validar o re-enfocar su producto y su modelo de negocio.

Y la siguiente pregunta es evidente: ¿cuál es el ratio de acierto en la selección de start-ups? ¿realmente tienen buen ojo a la hora de discriminar quien pasa el filtro? porque recordemos que la participación también incluye inversión económica.

El mismo Paul Graham lo contaba hace unos días con datos reales. Merece la pena leerse el artículo con detenimiento, pero hay un par de datos que llaman la atención:

  • De las 36 empresas que fueron seleccionadas en verano del 2010, 33 consiguieron aumentar la inversión en una segunda ronda de financiación, 1 no lo necesitaba porque era rentable de por sí, y 2 no consiguieron inversión adicional. Esto supone por parte de Y Comb una inversión “exitosa” en el 94.4% de los casos.
  • El valor de las 210 empresas “top” en las que han invertido supera los 4.7 billones de dólares (billones americanos, miles de millones españoles), lo que supone una media de 22,4 millones de dólares por start-up. Eso sí, cuidado con los datos de valoraciones, que esto puede que mañana no suponga nada.

En definitiva, no es un tema sólo de percepciones, sino que poniendo números encima de la mesa parece que también tiene sentido desde el punto de vista del inversor. Eso sí, de momento las condiciones se dan en Estados Unidos. Espero que poco a poco Europa también se vaya contagiando de este espíritu.