La imparable expansión de Uber

Uber es sin duda la mejor start-up del año 2013. Más allá de los buenos resultados que está teniendo en su expansión internacional, el gran acierto de Uber fue – y sigue siendo – dar respuesta a una necesidad concreta de los usuarios en lo que a transporte se refiere mediante una aplicación extremadamente sencilla de utilizar.

Uber logo

Tras un primer vistazo, Uber podría describirse como una aplicación que permite a cualquier persona solicitar un “servicio de transporte” desde el teléfono móvil. Pero realmente es mucho más. De hecho, Uber podría considerarse una red de pago de servicios especializada en transporte de personas.

Cuando Travis Kalanick y Garrett Camp crearon UberCap en el año 2009, tenían muy claro su objetivo: solucionar el problema de desplazamiento en San Francisco. El transporte público es muy lento (el metro no cubre gran parte de la ciudad y los autobuses paran literalmente en todas y cada una de las manzanas), lo que convierte al taxi en el rey del transporte en la ciudad. Y aquí radica el problema: en San Francisco, antes de la llegada de Uber, era imposible conseguir un taxi, más aún si había alguna convención en la ciudad.

La solución: montar una red de transporte de personas propia con condiciones muy interesantes tanto para usuarios como para conductores

Por la parte de los conductores, la red comenzó con vehículos de alta gama orientados a gente de negocios, aunque rápidamente apareció UberX con un precio mucho más asequible para el ciudadano de a pié con grandes ventajas para los los conductores: no sólo el alta es extremadamente simple, sino que además pueden seleccionar los horarios que desean estar disponibles sin ninguna restricción. Es decir, que si una persona quiere ofrecerse como conductor 2 horas al día como complemento a su trabajo principal, puede hacerlo sin que nada se lo impida, y sin tener que pagar el precio de una licencia de taxi.

Los usuarios por su parte cuentan con una red de conductores cuya disponibilidad es mucho mayor que la de taxis, y con una aplicación que simplifica al extremo la experiencia de uso. La experiencia de la aplicación es la siguiente:

  1. La primera vez que un usuario accede a la aplicación, es obligatorio añadir la tarjeta de crédito
  2. El usuario abre la aplicación, es geolocalizado, y se muestran los conductores que se encuentran cerca de su posición, con tiempo de llegada estimado
  3. Al solicitar un desplazamiento, la aplicación le asigna el conductor más cercano, indicando coche, matrícula y valoración del conductor de 1 a 5 estrellas. Conductores con menos de 3 estrellas son expulsados de la red para primar la experiencia de cliente
  4. Cuando el conductor asignado está a menos de 1 minuto, el usuario recibe un SMS por si aún no se encuentra a pie de calle
  5. Al subirse en el coche, el conductor activa el contador en su móvil, y lo para al llegar al destino
  6. El usuario se baja del coche y se despide, siendo el pago transparente al no haber acuse de recibe ni ser necesario ningún tipo de firma. Automáticamente recibe en su email la factura con el itinerario y el desglose de costes
  7. Por último, es obligatorio valorar al conductor antes de poder utilizar de nuevo la aplicación

De cara a la experiencia del cliente, el proceso no puede ser más sencillo (equiparable al “1 click purchase” de Amazon). Además, la valoración del conductor posterior al uso hace que el trato de todos ellos sea excelente, haciendo muy difícil la vuelta al servicio tradicional de taxis.

Uber app screenshots

El principal problema de Uber es la regulación existente en este sector. El transporte de personas es una industria altamente regulada donde los taxistas deben pagar una licencia para poder operar, concepto que desaparece bajo este nuevo modelo. Como cualquier start-up que se precie, Uber tuvo que salir en defensa de los primeros conductores de la plataforma que fueron demandados al operar sin licencia. Y Uber respondió de forma contundente ofreciendo a estos conductores dos tipos de apoyo frente a los reguladores: buenos abogados y una fuerte presión social (muy parecido a cómo respondió AirBnB). Finalmente, estos problemas parecen superados y su expansión internacional parece imparable.

Por último, comentar que Uber cuenta con un largo número de inversores que se han ido uniendo al proyecto sobre todo durante las dos primeras rondas de financiación, habiendo levantado $258M en la Serie C que cerraron el pasado Setiembre 2013, ronda liderada por Google Ventures.