Gestión de expectativas

A nivel personal, si hay algo que he aprendido en mis años trabajando en empresas de distintos sectores y diferentes tamaños es que las empresas la forman las personas… y que todo el mundo tiene un jefe. También he de reconocer que estas afirmaciones – aparentemente triviales y basadas en el sentido común – me costó cierto tiempo asimilarlas e interiorizarlas. Y si hoy estoy escribiendo sobre las relaciones entre personas en entornos laborales es en gran medida a las muchas horas de charlas y debates con María Álvarez de Linera (muy recomendable su blog personal Atrévete a Elegir).

Y es que a las personas que tenemos cierto background técnico, no se nos enseña en la universidad que las relaciones personales, al igual que los conocimientos técnicos, también son muy importantes en el mundo empresarial, precisamente por lo comentado en la primera frase del artículo.

Las empresas las forman las personas

Bajo esta premisa, hay dos temas fundamentales que todo el mundo debería manejar con cierta soltura durante su trabajo relacionados con la gestión de personas: la gestión de expectativas y la gestión del estado de ánimo. Ambos puntos son igual de importantes y merecen una pequeña reflexión por si mismos. Hace no mucho tiempo un amigo me comentó que había leído la siguiente definición:

Éxito = Resultados – Expectativas

Lo que viene a resumir esta frase es que el resultado de cualquier proyecto tiene cierto componente subjetivo, porque al final no dejamos de ser personas, y cada persona tiene sus propios criterios de valoración. En otras palabras, para decir si se ha lanzado un proyecto con éxito, no sólo es necesario que el desarrollo funcione. Esa es la parte más sencilla, que funcione. La parte más complicada es la subjetiva: ¿funciona como el cliente esperaba? ¿funciona como esperaban los usuarios? ¿o funciona tal y como recogía el documento de especificaciones funcionales?

En definitiva, la gestión de las expectativas de los “stakeholders” – es decir, de todas las partes involucradas de una u otra forma en el proyecto – debería ser una línea más en cualquier Project Plan, y es algo que en la medida de los posible también es necesario gestionar desde el primer día de proyecto. Eso sí, si la aplicación, el desarrollo o el prototipo no funciona, da igual cómo se hayan gestionado las expectativas porque el resultado será un desastre.

Dilbert - Gestión de expectativas