El auge de las redes VPN

Siguiendo con el tema de royalties y contenidos audiovisuales, estas últimas semanas se han escrito ríos de tinta con reacciones a la propuesta de modificación de la ley de propiedad intelectual en España. Pasando por encima de la reflexión sobre cómo dar respuesta a unos usuarios que demandan consumir contenidos digitales aprovechando las nuevas tecnologías, es curioso como se vuelve a hablar de productos que llevan cierto tiempo en el mercado como las Seedboxes – de las que trataré en algún otro artículo más adelante – y las redes privadas virtuales (o redes VPN).

Las redes VPN llevan bastante tiempo utilizándose en empresas privadas. Como ejemplo básico para entender el concepto, una red VPN es lo que te permite trabajar con el ordenador desde tu casa como si estuvieras en la oficina pudiendo acceder a todos los recursos a los que normalmente no se tiene acceso desde fuera, como por ejemplo, impresoras o carpetas compartidas con documentos confidenciales.

El caso es que utilizar este tipo de conexiones ha sido por lo general bastante engorroso. Las empresas que ofertaban este tipo de servicios han estado centradas en la seguridad y el cifrado de las comunicaciones. En definitiva, entre llaves RSA y desconexiones o pérdidas de datos sin motivo aparente cada dos por tres, puede decirse que la experiencia nunca ha sido muy gratificante para el usuario. Pero las cosas están cambiando, y en un mundo donde cuidar la experiencia de usuario es básico para la supervivencia de cualquier empresa, le ha llegado el turno a las redes VPN.

red VPN

Y así aparecen nuevas soluciones en el mercado que facilitan el uso de estas redes privadas virtuales:

  1. VPN as a service
    Esta solución pasa por contratar un servicio web estándar al que te conectas bien desde un cliente, bien directamente desde el navegador al iniciar la navegación por un precio en torno a los $40 anuales. En este sentido funcionan muy bien empresas tipo Hide My Ass o Private Access Internet. Entre su oferta incluye selección del país al que quieres acceder y eliminación de logs para no dejar rastro en aras de asegurar la privacidad de sus clientes.

  2. Soluciones multi-VPN
    La gente de torrentfreak se hace eco de una aplicación desarrollada en la universidad de Tsukuba de Japón en la que simplifican al máximo la conexión a un número bastante grande de VPNs (y creciendo). No solamente recogen en una aplicación varias VPNs verificando que funcionan bien, sino que además permiten la conexión y desconexión a las mismas con un único click. Un gran paso en lo que a ganar usuarios sin grandes conocimientos técnicos se refiere.

    Como nota interesante, no deja de ser curioso descubrir tres sitios torrent nuevos – Kickass, H33t y Fenopy – por haber sido bloqueados en el Reino Unido. Un claro ejemplo de Efecto Streisand en toda regla.

  3. VPN a nivel de hardware
    Como solución geek, hay una posibilidad que complementa las dos anteriores, aunque es necesario tener mayores conocimientos técnicos y un router casero en propiedad (no alquilado por el proveedor de ADSL). Consiste en cambiar el firmare oficial del router por un firmware no oficial tipo DD-WRT o Tomato. Este tipo de firmware no oficial extiende las capacidades básicas de los routers caseros a funcionalidades más profesionales, como por ejemplo, poder definir que algunas aplicaciones concretas se conecten a Internet vía VPN (Netflix), y otras por la conexión local. Pero lo dicho, son necesarios ciertos conocimientos técnicos.

Ya a nivel personal como “frequent flyer”, comentar que este tipo de servicios resultan muy útiles para, por ejemplo, poder ver sin problemas servicios comúnmente limitados por IP – tipo Netflix fuera de Estados Unidos -.